Entendiendo las redes privadas móviles
29 de Agosto de 2025Escribe Enrique Carrier sobre la formalización y el impulso de las redes privadas inalámbricas de banda ancha
Artículo publicado por Enrique Carrier en Comentarios.info
A través de la Resolución 1111/2025, el Enacom avanzó en la formalización y el impulso de las redes privadas inalámbricas de banda ancha. Como suele suceder, le dio un nombre autóctono, denominándolas Sistemas Privados Inalámbricos de Banda Ancha (SPIBA). Esta iniciativa busca proporcionar un marco regulatorio para empresas y gobiernos que deseen implementar sus propias redes 4G/5G.
Las redes privadas con espectro móvil son infraestructuras de comunicación independientes, diseñadas para uso exclusivo de una organización (empresa, institución, gobierno). A diferencia del WiFi o las redes cableadas, estas redes utilizan frecuencias de espectro móvil (como el 4G o 5G) para conectar dispositivos, sensores, maquinaria y sistemas críticos con altos niveles de seguridad y confiabilidad.
Una pregunta que suele surgir al hablar de redes privadas inalámbricas es por qué una organización afrontaría los costos del espectro y de desplegar una red (inversión) pudiendo contratar una red privada virtual a un operador móvil (gasto). Las razones pueden ser diversas. Una, es el control total sobre la red, definiendo sus propias políticas de seguridad, calidad de servicio y acceso según necesidad específicas. Otra es la de contar con mayor seguridad al quedar todo el tráfico dentro de la red de la organización, factor importante en actividades sensibles. Adicionalmente, mejor performance al no compartir capacidad con otros usuarios. Por otra parte, tiene la ventaja de ofrecer independencia de la cobertura pública al permitir desplegar infraestructura propia en zonas donde la red del operador es débil o inexistente. Esto es particularmente relevante en el caso de actividades mineras, de energía, rurales o subterráneas. Algo no menor en Argentina considerando que aproximadamente tres cuartos de las exportaciones (agro, minería y energía) provienen de zonas alejadas que suelen tener poca o ninguna cobertura de las redes públicas.
La banda de frecuencia asignada para los SPIBA es la de 2,3-2,4 GHz. Esta porción del espectro es identificada como Banda 40en 4G y n40 en 5G NR (New Radio). Particularmente en 4G tiene la ventaja de contar con un ecosistema de equipos ya maduro y accesible, ya que es utilizada en países como China, India, Corea del Sur y Japón (entre otros), lo que le otorga buenas economías de escala y amplia disponibilidad de equipos. Sin embargo, tiene sus limitaciones debido a que la parte más alta de la banda linda con lo que se conoce como banda ISM 2,4 GHz, que se usa para WiFi, Bluetooth y otras tecnologías de corto alcance que operan sin licencia dentro de estas bandas. Por lo tanto, pueden coexistir con aplicaciones que generen interferencias. Esto quizás no represente un problema en zonas remotas, pero puede serlo en áreas de mayor densidad poblacional.
En cuanto a su uso con 5G, si bien funciona, no es la banda más difundida a nivel global. Por lo tanto, lo más probable es que se utilice principalmente con 4G. Es por esto que, a nivel global, no es la banda “estrella” para redes privadas 5G industriales, que suelen preferir las bandas de 3,5 GHz o superiores. Esto presenta algunas limitaciones en comparación con las bandas “premium” de 5G privado industrial utilizadas en otros países, como por ejemplo en EEUU (3,5 GHz), Alemania (3,7 GHz), Brasil (3,7 GHz). Así, de resultar exitoso el modelo SPIBA, probablemente en el futuro se necesite la asignación de bandas como la de 3,5 GHz para usos más sofisticados. La disponibilidad de este tipo de espectro no sería un problema ya que hay espectro disponible. Por un lado, los 50 MHz sobrantes del lote de 100 MHz previsto originalmente que fueran asignados a Telefónica Móviles. Por otra parte, podrían eventualmente sumarse los 100 MHz asignados a Arsat que todavía no tiene un plan oficial para su uso. Aunque es difícil que Arsat renuncie a este espectro si el gobierno pretende vender el 49% del paquete accionario en algún momento.
Las reacciones del mercado fueron diversas. Quienes ven con buenos ojos la llegada de espectro para redes privadas son los vendedores de equipamiento (Huawei, Ericsson, Nokia), que venían trabajando para que esto ocurriera. También los implementadores, que ven así surgir nuevos clientes potenciales para sus servicios. No tan así en el caso de los operadores móviles. Sin mucha sorpresa, la GSMA se manifestó en contra, preocupada por las posibles distorsiones de mercado como consecuencia de asignaciones de espectro a valores muy reducidos respecto de aquellos pagados por los operadores. Además, esto en alguna medida competiría con el network slicing que permite 5G, aunque para ofrecer este servicio antes hay que contar con una red 5G SA (Stand Alone) operativa, cosa que todavía no ocurre a nivel nacional en Argentina. De todos modos, las organizaciones usuarias pueden optar por utilizar redes totalmente gestionadas por ellas, asumiendo el control, mantenimiento y gestión del espectro y de la red así como por un modelo donde un operador móvil ofrece la infraestructura como servicio, particularmente en los casos en que se necesita una cobertura amplia.
Un dato de color para el final: aunque no muy conocido, hay un antecedente local. Es el caso de la ciudad de Buenos Aires desde hace unos 8 años, funcionando con tecnología 4G en la banda de 400 MHz para usos de seguridad así como proveyendo acceso fijo inalámbrico en barrios vulnerables. Una demostración de que, además de las empresas, los gobiernos en distintos niveles pueden ser usuarios de estas redes. Resta ver ahora si bajo este nuevo esquema hay adopción por parte de empresas.
(*) Enrique Carrier: Analista de mercado especializado en Internet, informática y telecomunicaciones, con más de 20 años de experiencia en el sector tecnológico. Además, es el editor de “Comentarios”, el newsletter semanal y blog de Carrier y Asociados