Argentina y la India: una relación biotecnológica

Por Sebastián Premici
Entre enero y abril de 2006, las exportaciones hacia la India sumaron U$S 346 millones. Si bien es un número más que interesante, la Argentina busca aumentarlo. La semana pasada finalizó una visita comercial a ese país, encabezada por el canciller Jorge Taiana y empresas de base tecnológica, muchas de ellas dedicadas a la biotecnología.

La semana pasada finalizó la primera visita comercial de la Argentina a la India en doce años. Jorge Taiana fue acompañado en esta misión comercial por empresarios de base tecnológica, muchos de ellos dedicados a la biotecnología. Entre enero y abril de 2006, las exportaciones hacia ese país sumaron U$S 346 millones, un 68 por ciento por encima de las del mismo lapso de 2005. El año pasado, la Argentina registró un superávit comercial de U$S 545 millones con la India. El viaje argentino tuvo como objetivo revitalizar la relación comercial con aquel país, que se ha convertido en los últimos años en un productor privilegiado de software. Sin embargo, este viaje tuvo un perfil más biotecnológico.

El sector industrial argentino de base biotecnológica registra más de 85 empresas que abarcan una amplia gama de actividades que van desde la utilización de insumos biotecnológicos en los procesos productivos hasta la elaboración de productos de biotecnología moderna a través de técnicas de ADN recombinante. Estas empresas generaron durante 2003 U$S 400 millones, de los cuales U$S 80 millones fueron exportaciones, mientras que en 2001 las exportaciones alcanzaron los U$S 46,4 millones. La India resulta un destino atractivo para colocar los productos argentinos.

Según un documento elaborado por el Foro de Competitividad de Biotecnología del Ministerio de Economía y Producción de la Nación, "la aplicación de la biotecnología se presenta para la Argentina y la India como una poderosa herramienta tecnológica capaz de revolucionar la agricultura, el tratamiento de la salud, los procesos industriales, el cuidado y la recuperación sustentable del medio ambiente". La biotecnología probablemente produzca un impacto mayor que el producido por la industria de las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Según un informe de la consultora Abeceb, el 92 por ciento de las ventas hacia la India pertenece a los rubros grasas, aceites de soja y girasol y minerales metalíferos, en especial cobre. Esto nos lleva a describir algunas consideraciones sobre uno de los sectores que más creció en los últimos años en el país: el campo. Según un informe de 2002, el mercado de semillas argentino alcanzó un volumen anual de aproximadamente U$S 670 millones (incluyendo unos U$S 120 millones de semillas híbridas), e involucra a más de 22 empresas que desarrollan actividades de mejoramiento genético, micro-propagación vegetal, protección frente a herbicidas e insecticidas y desarrollo de inoculantes.

Para seguir potenciando al sector, desde el Foro de Competitividad se impulsó un proyecto de Ley – que ya tiene media sanción en el Senado- para promocionar a esta industria. "Cuando esta Ley sea promulgada podremos desarrollar una cantidad de medidas para la promoción de las empresas involucradas en este sector. Uno de los problemas del país, es que tenemos una buena capacidad innovadora y científica pero hay poca transferencia tecnológica al consumidor final, es decir, a quien puede colocar un producto en el mercado. Esta Ley facilitará la integración entre los científicos y los empresarios", aseveró a Canal AR, Juan Carlos Vitagliano-Rochaix, coordinador del Foro. Cualquier similitud con la Industria del Software, no es pura coincidencia.

Algunas consideraciones sobre la India

El sector biotecnológico de este país está adquiriendo visibilidad global; se estima que en los próximos cinco años alcance una participación en el mercado global del 10%. Actualmente cuenta con un total de 182 empresas de base biotecnológica, destacándose la ciudad de Bangalore (92 empresas). Los segmentos correspondientes al agro, la industria y la salud humana corresponden al 90% del total del mercado biotecnológico de la India. Lo curioso es que cada segmento participa con un 30%. Esta proporcionalidad difiere a la de Argentina donde el 73% del mercado biotecnológico pertenece al agro; el 12% al sector salud; y el 15% a los bioprocesos industriales.

El Gobierno de la India, dentro del marco del la “National Biotechnology Development Strategy” incrementó el presupuesto de investigación y desarrollo de esta actividad a más de U$S 300 millones para el período 2002-2007. A su vez, el Gobierno de la India modificó el marco regulatorio para permitir la aprobación de variedades agrícolas genéticamente modificadas (OGMs) y productos basados en ADN recombinante.

Esta modificación del marco regulatorio obedece a las discusiones que se están dando a nivel internacional, principalmente en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Los productos biotecnológicos no sólo responden a reglas de mercado sino que también entran a jugar dentro de la propiedad intelectual. Hay patentes que recaen sobre los productos modificados por la biotecnología, lo que suscita restricciones de todo tipo.

Una de ellas es del orden legal, como por ejemplo, la decisión de Monsanto de detener embarques argentinos en Europa por considerar que los productores argentinos no le pagaron regalías, haciendo un abuso de la Ley de Semillas; o por cuestiones de salud o aspectos que hacen a la biodiversidad, es decir, la posibilidad de utilizar las nuevas tecnologías en beneficio del bien común y no a favor de una sola empresa. Cualquier relación con la puja entre el software libre y propietario, no es pura coincidencia.