Una enzima podría ser la causante de la neofilia

Por Andrés Aloy
Científicos japoneses han concluido que los individuos que presentan una enzima denominada Monoamino Oxidasa A, tienden a buscar siempre cosas nuevas. Esta podría ser una de las causas de la neofilia: patología asociada a las novedades en tecnología. Otros enfoques aducen que la causa hay que buscarla en la historia, la economía y las modas

El avance de las comunicaciones y su flujo que todo lo inunda, unido a las insaciables redes de la publicidad, ha producido severas modificaciones y, a veces, trastornos en los seres humanos. Hace no más de una década que una nueva adicción, moda o enfermedad viene acosando la salud mental de las personas: la neofilia, una especie de flagelo que produce en las personas la constante necesidad de consumir gadgets, es decir, dispositivos que tienen una función y un propósito específicos, generalmente de pequeñas proporciones, práctico y a la vez novedoso. Ejemplo de esto último son las píldoras intercambiables de algunos MP3 players, las cuales al ser de diferentes colores y con un atractivo diseño inducen a los consumidores a comprar una y otra, intercambiarlas y satisfacer ciertas ansiedades.

Según el diario español El Mundo, recientemente, un grupo de científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad Yamagata, Japón, llegaron a la conclusión de que las diferencias genéticas significan en las personas la producción de distintos tipos de enzimas mitocondriales llamadas monoamino oxidasa A. Acorde a lo establecido por el grupo de investigación de hombres de ciencia, una forma de esta enzima “fue asociada perceptiblemente a ganas crecientes de buscar la novedad.”

Pero no todas las versiones acerca de las causas de la neofilia apuntan a la genética o a la medicina. Esta necesidad imperante de adquirir cada aplicación nueva de un celular o de una cámara de fotos, podría ser producto del generalizado deseo por la novedad que en algunas personas es producida por la economía y la cultura popular. Al menos así lo entiende, Bob Thompson, director del centro de estudios culturales de Cultura Popular de la Universidad de Syracuse: “es el continuo engranaje Industria Cultural, el que desarrolla la neofilia”. Thompson agrega que la estructura del capitalismo es la que provoca el trastorno psicológico, para concluir sentenciando que “el gran problema es que toda la economía está basada en la expectativa de consumo de las personas”.

La oferta de nuevas aplicaciones para los gadgets crece en dimensiones y los habitantes de todo el mundo, no sólo en los países de primer mundo, sino también en los tercemundistas (basta citar el ejemplo de la locura por los adelantos en celulares que se produce en países como Nigeria). El problema no es el consumo generado a partir de la estética atractiva de los aparatos sino que el inconveniente se produce cuando este consumo afecta la salud de todos nosotros, los seres humanos.