IA en Argentina: el CIO se reinventa y crecen los servicios gestionados
21 de Abril de 2026El interés por la inteligencia artificial se dispara en el país, pero faltan talento, control y presupuesto. El desafío ya no es probar, sino implementar con impacto real en el negocio
El dato es contundente: el 98% de las empresas en Argentina aumentó su interés por la inteligencia artificial en el último año. La tecnología dejó de ser experimental y pasó a ocupar un lugar central en la agenda corporativa. Sin embargo, ese entusiasmo choca con una realidad menos madura: la mayoría de las organizaciones aún no está preparada para escalarla.
El CIO Report 2026 de Logicalis pone números a una sensación que ya circula en el mercado local. Las compañías quieren IA, invierten en pilotos y prueban casos de uso, pero no logran integrarla de forma sostenida en sus operaciones. De hecho, el 60% reconoce que no confía en su capacidad para llevar estas iniciativas más allá de la fase inicial.
"En América Latina vemos el mismo movimiento identificado por el estudio global: las organizaciones están acelerando las inversiones en inteligencia artificial, pero todavía enfrentan desafíos importantes para estructurar la gobernanza, desarrollar habilidades y contar con la infraestructura necesaria. La cuestión no es solo adoptar la tecnología, sino garantizar que esa adopción sea escalable, segura y esté alineada con la generación de valor para el negocio", evaluó Marcio Caputo, CEO de Logicalis para América Latina.

Marcio Caputo, CEO de Logicalis para América Latina
El cuello de botella no es la tecnología
A diferencia de otras olas de transformación digital, el principal freno no está en la infraestructura. El problema es el talento. El 94% de los líderes consultados en Argentina señala la falta de habilidades técnicas como el principal obstáculo para avanzar con inteligencia artificial.
Esto tiene implicancias directas para el mercado local. Por un lado, abre una ventana clara para empresas de servicios, capacitación y outsourcing. Por otro, obliga a las organizaciones a repensar su estrategia: no alcanza con comprar tecnología, hay que construir capacidades.
El presupuesto también aparece como limitante —el 84% lo menciona—, pero no es el factor decisivo. Sin equipos preparados, la inversión pierde efectividad.
Crece el uso, pero no el control
Otro dato relevante es que la adopción de IA avanza más rápido que su gobernanza. Solo una parte de las empresas considera tener marcos sólidos de control, y el 80% admite haber relajado prácticas por falta de conocimiento o recursos.
Esto explica una preocupación creciente: el 70% de los ejecutivos teme el uso no controlado de herramientas de IA dentro de sus organizaciones. En la práctica, esto ya ocurre. Empleados que usan soluciones sin aprobación formal, datos que circulan sin supervisión y decisiones automatizadas sin trazabilidad.
En un contexto regulatorio todavía incipiente en Argentina, el riesgo no es solo técnico, sino también reputacional y legal.
El nuevo rol del CIO
Frente a este escenario, las empresas están cambiando su forma de encarar la tecnología. El 86% planea apoyarse en proveedores de servicios gestionados, lo que marca un giro claro: menos desarrollo interno, más orquestación de terceros.
Esto redefine el rol del CIO. Ya no se trata solo de implementar sistemas, sino de coordinar un ecosistema complejo de plataformas, partners y soluciones, asegurando que la IA genere valor real y no quede en experimentos aislados.
El informe deja una conclusión clara: la adopción de inteligencia artificial en Argentina ya empezó, pero su madurez está en construcción.
Para las empresas, el desafío es doble. Por un lado, evitar quedarse atrás en una tecnología que ya es competitiva. Por otro, no avanzar sin control ni capacidades, lo que puede generar más problemas que beneficios.
Para el ecosistema tecnológico, en cambio, se abre una oportunidad concreta. Servicios gestionados, formación, consultoría en gobernanza y soluciones verticales de IA tienen terreno fértil para crecer en los próximos años.
La próxima etapa no será sobre quién adopta IA, sino sobre quién logra hacerla funcionar a escala, con impacto real en el negocio. Ahí es donde se va a definir la diferencia.












