De la ciberseguridad a la ciberresiliencia: por qué ya no alcanza con prevenir ataques
20 de Agosto de 2026Frente a amenazas cada vez más sofisticadas y automatizadas, las organizaciones dejan de pensar solo en impedir intrusiones para enfocarse en resistir el impacto, contenerlo y recuperar la operación. Dos referentes de N-able en Licencias OnLine analizan el cambio de paradigma y el rol de la inteligencia artificial
La evolución de las amenazas digitales está modificando la manera en que las empresas entienden la ciberseguridad. Ante ataques más sofisticados y automatizados, el objetivo ya no puede ser únicamente impedir que un ciberdelincuente ingrese a los sistemas: hoy también es necesario contar con la capacidad de resistir el impacto, contenerlo y recuperar rápidamente la operación.
Esa transición, de la ciberseguridad a la ciberresiliencia, fue uno de los principales ejes de un nuevo episodio del ciclo de videoentrevistas LOL Cast, que en esta oportunidad contó con la presencia de dos referentes de N-able dentro de Licencias OnLine, entrevistados por la periodista especializada en tecnología e innovación Débora Slotnisky.

Andrea Estrada Flores, gerente de producto de N-able en Licencias OnLine
"La seguridad al 100% no existe. Mientras el enfoque tradicional de la ciberseguridad buscaba construir una muralla impenetrable para evitar cualquier intrusión, la ciberresiliencia parte de asumir que un incidente puede ocurrir, y pone el foco en qué tan rápido puede contenerlo la empresa para volver a operar", señaló Andrea Estrada Flores, gerente de producto de N-able en Licencias OnLine.
De asunto técnico a tema de negocios
La evolución también modifica el lugar que ocupa la ciberseguridad dentro de las compañías. Para Estrada Flores, dejó de ser un asunto exclusivamente técnico para convertirse en un tema de negocios, ya que implica un riesgo financiero y reputacional: "Una compañía paralizada por un ataque puede enfrentar pérdidas económicas, multas, demandas y daños de marca, por lo que los directivos ya no se preguntan qué herramienta sumar, sino cómo garantizar la continuidad del negocio", destacó.
El cambio de paradigma tiene, además, una dimensión comercial. La ejecutiva advirtió que determinados estándares de ciberseguridad empiezan a ser requisito para hacer negocios con otras compañías. En ese contexto, quedarse en el modelo tradicional del antivirus puede representar no solo un mayor riesgo de sufrir pérdidas, sino también la posibilidad de quedar fuera de oportunidades comerciales. Para los partners, en cambio, la transición abre la chance de ofrecer servicios gestionados de detección y respuesta y posicionarse como asesores estratégicos de sus clientes.
El impacto de la inteligencia artificial
La IA agrega una nueva dimensión al problema. Estrada Flores señaló que la IA generativa democratizó el acceso a capacidades que pueden ser utilizadas por los ciberdelincuentes: incluso atacantes sin grandes conocimientos técnicos pueden emplearla para crear malware sofisticado, diseñar campañas de phishing dirigidas y automatizar ataques. Frente a esto, sostuvo que las organizaciones deberían prepararse antes de sufrir un incidente, combinando prevención, contención y recuperación.
La propia evolución de las herramientas de defensa muestra ese impacto. Según el State of the SOC Report 2026 de N-able, el 90% de la actividad de investigación ya se ejecuta de manera autónoma mediante inteligencia artificial. El informe, basado en el análisis de más de 900.000 alertas reales, señala además que alrededor de la mitad de los ataques nunca llega a tocar el endpoint.
Qué aporta un EDR frente al antivirus tradicional
Harley Banoy, ingeniero de preventas de N-able en Licencias OnLine, explicó que esta nueva generación de amenazas evidencia las limitaciones de las herramientas tradicionales. Mientras un antivirus basa buena parte de su funcionamiento en firmas y reputación, un EDR (Endpoint Detection and Response) analiza principalmente el comportamiento de los procesos dentro de los equipos. "De esta manera, puede identificar actividades sospechosas, seguir la trazabilidad de un incidente, contener una amenaza, ponerla en cuarentena y realizar acciones de remediación", indicó.
Entre las capacidades del EDR, Banoy destacó especialmente el rollback, que permite devolver archivos afectados por un ransomware a un estado anterior tras contener la amenaza. También ponderó la posibilidad de aislar equipos comprometidos para evitar movimientos laterales e impedir que una amenaza se propague hacia otros dispositivos de la red. "Los ataques sin archivo, las vulnerabilidades de día cero y los intentos de propagación dentro de una red son algunos de los escenarios en los que este tipo de herramientas puede resultar especialmente relevante", señaló.
El factor humano y la carrera de la IA
El factor humano continúa siendo uno de los principales puntos débiles de las empresas. Según Banoy, los ataques están cada vez más orientados a la ingeniería social, el phishing y el robo de credenciales. En un estudio reciente de The Futurum Group, el 62% de las organizaciones mid-market consultadas consideró que están aumentando los ataques de phishing y las estafas con deepfakes impulsados por IA.
Al mismo tiempo, el especialista sostuvo que la IA está siendo utilizada tanto para atacar como para defender, en una carrera en la que ambos lados incorporan capacidades de inteligencia artificial.
En este escenario, la evolución de la ciberseguridad no se limita a reemplazar el antivirus por un EDR. El desafío es avanzar hacia una estrategia de defensa más amplia y automatizada, capaz de detectar amenazas en distintas capas, responder a velocidad de máquina y, sobre todo, garantizar la continuidad del negocio.












