Si la IA no te considera confiable, perdés clientes todos los días (aunque aparezcas en Google)

Entrevista a Aitor Escalada, consultor SEO y fundador de AltoSEO

Durante años, aparecer en Google entre los primeros resultados fue uno de los principales objetivos de cualquier empresa que quisiera captar clientes a través de Internet. Pero el avance de ChatGPT, Gemini, Perplexity y otros sistemas de inteligencia artificial está modificando la forma en que los usuarios buscan, comparan y eligen proveedores.

Aitor Escalada, consultor SEO - GEO y fundador de Alto Seo Argentina, trabaja con empresas de servicios en estrategias de posicionamiento orientadas a generar consultas y oportunidades comerciales. Su trabajo sobre SEO y visibilidad en sistemas de inteligencia artificial parte de una idea concreta: la competencia ya no es solamente por aparecer en Google, sino por conseguir que una empresa sea considerada una opción confiable cuando un potencial cliente le pregunta a una IA a quién debería contratar.

Aitor Escalada, consultor SEO - GEO y fundador de Alto Seo Argentina
Aitor Escalada, consultor SEO - GEO y fundador de Alto Seo Argentina

- ¿Por qué ya no alcanza con aparecer en Google?
- Porque cambió el recorrido que hace una persona antes de contratar un servicio. Hasta hace poco, si alguien necesitaba un abogado, una clínica, una consultora, un arquitecto o cualquier otro proveedor, probablemente hacía una búsqueda en Google, revisaba varios resultados, entraba en distintas páginas y comparaba. Ahora puede hacer una pregunta mucho más directa: “Necesito una empresa que me ayude con esto. ¿A quién debería considerar?” Y puede recibir una respuesta con tres, cuatro o cinco opciones. La diferencia es enorme. Antes competíamos por estar entre los primeros resultados. Ahora también competimos por formar parte de la respuesta.

- ¿Eso significa que una empresa puede perder clientes aunque siga bien posicionada en Google?
- Sí.Y creo que este es uno de los puntos que todavía no están viendo muchas empresas. Una compañía puede estar bien posicionada para determinadas búsquedas y, sin embargo, no aparecer cuando un potencial cliente le pregunta a una IA qué proveedores debería considerar. Google sigue siendo fundamental. Pero apareció otro recorrido de descubrimiento. Y para una empresa de servicios el problema es especialmente relevante porque muchas decisiones de contratación empiezan precisamente con una búsqueda. Si la persona pregunta por una solución y la IA le presenta a tres competidores, esos tres competidores ya empiezan la conversación con una ventaja. El potencial cliente quizá nunca llegue a conocer a las otras empresas.

- ¿Qué tiene que pasar para que una IA considere confiable a una empresa?
- No alcanza con que la empresa diga que es buena. Tiene que existir suficiente información consistente y verificable como para que un sistema pueda entender quién es, qué hace, en qué se especializa y qué evidencia existe sobre su experiencia. Por eso desarrollamos en AltoSEO un marco que llamamos Pirámide GEO ®. Son cinco niveles:
Entidad → Autoridad → Citabilidad → Consenso → Recomendación.
No es simplemente una lista de tareas de SEO. Es una forma de ordenar el proceso por el que una empresa puede pasar de ser prácticamente desconocida para una IA a convertirse en una opción que el sistema considera al responder una consulta.

- ¿Cómo funciona esa pirámide?
- El primer nivel es la Entidad (1). Antes de que una IA pueda recomendarte, tiene que entender quién sos. Parece obvio, pero no siempre lo es. Tiene que existir coherencia entre tu web, tus perfiles, tus datos empresariales, tus servicios, tu ubicación y la manera en que diferentes fuentes describen tu actividad. Si una empresa aparece con nombres diferentes, descripciones contradictorias o información incompleta, primero hay un problema de identidad. Sin entidad clara, no hay una base sólida sobre la cual construir autoridad.

- ¿Y el segundo nivel?
- La Autoridad (2). Una cosa es decir “soy especialista” y otra es demostrarlo. Ahí entran la experiencia, los casos reales, los conocimientos demostrables, los contenidos especializados, las menciones de marca y las referencias que existen alrededor de la empresa y de sus profesionales. Para una empresa de servicios esto es especialmente importante. Si voy a contratar a alguien para resolver un problema que puede costarme mucho dinero, necesito saber si realmente sabe hacerlo. La IA también necesita señales que le permitan diferenciar una afirmación comercial de una experiencia respaldada.

- Después viene la Citabilidad. ¿Qué significa?
- Es uno de los puntos que considero más interesantes. Una empresa puede tener autoridad, pero eso no significa necesariamente que produzca información que una IA pueda utilizar fácilmente como fuente. La Citabilidad (3) consiste en crear información concreta, clara y suficientemente útil como para que pueda ser utilizada como referencia. Por ejemplo: datos propios; investigaciones; estadísticas; comparativas; definiciones claras; casos documentados; metodologías; frameworks propios. Una empresa que solamente publica frases como “somos líderes” tiene poco que aportar como fuente. Una empresa que publica un estudio con metodología, datos y conclusiones puede convertirse en una referencia.

- ¿Y ahí aparece una diferencia importante respecto del contenido generado masivamente por IA?
- Exactamente. Creo que uno de los errores que estamos viendo es interpretar que la llegada de la IA significa que las empresas tienen que producir todavía más contenido. No necesariamente. La IA puede generar miles de artículos genéricos. Lo que sigue siendo escaso es la información original. Si una empresa publica datos que nadie más tiene, una investigación propia o un caso documentado con resultados concretos, está creando un activo que otros pueden citar. Por eso la pregunta debería dejar de ser: “¿Cuántos artículos podemos publicar?” y pasar a ser: “¿Qué podemos producir que otros quieran citar?

- ¿Y qué es el cuarto nivel: Consenso?
- Para mí es uno de los cambios más importantes que trae la IA. La empresa puede decir quién es. Puede demostrar que sabe. Puede producir información útil. Pero después tiene que existir algo más: que otras fuentes independientes digan cosas compatibles sobre ella. Un cliente puede hablar de un proyecto. Un medio puede entrevistar a sus responsables. Una plataforma profesional puede clasificarla dentro de determinada actividad. Otro especialista puede citar su trabajo. Una asociación puede incluirla entre sus miembros o referentes. Cuando diferentes fuentes independientes empiezan a describir una entidad de forma consistente, aparece un patrón. Eso es lo que llamamos consenso (4).

- ¿Por qué debería importarle esto a un empresario?
- Porque el consenso no es una métrica de vanidad. Puede influir en la confianza que existe antes del primer contacto. Pensemos en una persona que necesita contratar una consultora. Puede encontrar una empresa en Google. Pero después puede preguntarle a ChatGPT: “¿Qué consultoras debería considerar?” Si la IA encuentra información consistente sobre una empresa, casos, referencias, menciones y fuentes externas, puede tener más elementos para incluirla en su respuesta. La empresa que consigue ser considerada en ese momento empieza la conversación con una ventaja.

- ¿Y el último nivel es la Recomendación?
- Sí. Es el objetivo final de la pirámide. La IA ya no solamente conoce tu empresa. Te recomienda (5). Por ejemplo: “¿Cuáles son las mejores agencias SEO para empresas de servicios en Argentina?” o: “¿Qué consultoras debería considerar para resolver este problema?” En ese momento la competencia cambia. Ya no estás intentando conseguir un clic entre diez resultados. Estás intentando formar parte de un conjunto reducido de opciones que el sistema considera relevantes. Y ahí es donde el GEO empieza a tener una consecuencia empresarial muy concreta: quién recibe la oportunidad comercial y quién queda fuera de la conversación.

- ¿La Pirámide GEO reemplaza al SEO?
- No. El SEO sigue siendo una parte fundamental. De hecho, muchas señales son compartidas: estructura clara, contenido útil, autoridad, información verificable, buena arquitectura y una web técnicamente accesible. Pero el objetivo se amplía. El SEO tradicional intenta fundamentalmente mejorar la visibilidad en los resultados de búsqueda. El GEO busca además aumentar las posibilidades de que una empresa sea comprendida, citada y recomendada dentro de respuestas generadas por IA. No son estrategias opuestas. Son dos capas de una misma estrategia de visibilidad.

- ¿Entonces una empresa debería empezar directamente por conseguir menciones en medios?
- No necesariamente. Ahí es donde la Pirámide es útil. No tiene demasiado sentido intentar conseguir recomendaciones si antes la empresa no tiene una entidad clara. Tampoco tiene demasiado sentido conseguir menciones si después no existe autoridad real detrás. Y tampoco alcanza con tener autoridad si no generamos información que pueda ser utilizada y citada. Cada nivel depende en cierta medida del anterior. Por eso no creo en una estrategia GEO basada exclusivamente en backlinks, contenidos o menciones. Hay que construir el sistema completo.

- ¿Qué debería hacer hoy el dueño de una empresa de servicios?
- Haría cinco cosas. Primero, buscaría su propia empresa en ChatGPT, Gemini y Perplexity y preguntaría quiénes son los principales proveedores de su actividad. Segundo, comprobaría qué competidores aparecen. Tercero, miraría qué fuentes utiliza la IA para justificar esas recomendaciones. Cuarto, comprobaría si esas fuentes externas también hablan de su empresa. Y quinto, se preguntaría algo muy sencillo: “Si mañana un potencial cliente le pregunta a una IA a quién debería contratar, ¿qué evidencia tiene ese sistema para recomendarme a mí?” Esa pregunta puede revelar problemas que no aparecen en Google Search Console ni en Analytics.

- ¿Cómo se mide algo así?
- No alcanza con medir un supuesto “score de visibilidad en IA”. Una empresa puede aparecer mencionada y no generar ninguna oportunidad comercial. Por eso hay que separar dos cosas. Primero, medir la visibilidad: en qué consultas aparecés, qué motores te mencionan, qué competidores aparecen y qué fuentes utiliza cada respuesta. Después, medir negocio: cuántas consultas llegan desde esos sistemas, cuántas oportunidades comerciales generan y cuántas terminan convirtiéndose en clientes. Al final, la visibilidad solo tiene valor si puede contribuir a generar negocio.

- ¿La IA va a reemplazar a Google?
- No creo. Vamos hacia una convivencia de diferentes formas de búsqueda. Google seguirá siendo fundamental. YouTube seguirá teniendo un papel enorme. Las redes sociales seguirán influyendo en las decisiones y los sistemas conversacionales van a ganar espacio. El usuario no piensa en SEO o GEO. Piensa: “Necesito resolver un problema. ¿Quién puede ayudarme?” La empresa que consiga estar presente de forma consistente en los diferentes lugares donde se produce esa decisión va a tener una ventaja.

- ¿Cuál va a ser entonces la principal ventaja competitiva?
- La capacidad de construir confianza antes de que exista el contacto comercial. Durante años el objetivo fue conseguir que una empresa apareciera. Ahora tenemos que conseguir que, cuando alguien pregunte quién puede resolver un problema, exista suficiente información para que esa empresa sea considerada una opción confiable. Por eso creo que el futuro del SEO no consiste solamente en conseguir el primer puesto. Consiste en construir una presencia digital que pueda superar cinco etapas: que la IA sepa quién sos, que reconozca tu autoridad, que pueda citarte, que encuentre consenso externo y, finalmente, que pueda recomendarte. Porque para una empresa de servicios hay una diferencia enorme entre ser visible y ser elegido. Y esa diferencia puede ser, literalmente, un cliente todos los días.