AFIP quiere educar a través de un videojuego
Por Samanta Cuglia 19 de Septiembre de 2006En junio se publicaron las licitaciones para el desarrollo de un videojuego de educación tributaria. El producto es una “aventura gráfica”, en la cual el jugador será un investigador de la AFIP que deberá resolver distintas misiones
Para no perder de vista la responsabilidad de los impuestos y no descuidar ningún detalle, la AFIP quiere estimular la conducta tributaria a través de un videojuego. Según el pliego para la licitación, el objetivo que tiene este proyecto es crear una nueva herramienta para el Programa de Educación Tributaria. Canal AR se comunicó con la AFIP, para saber sobre este plan, pero no obtuvo repuesta. Según la Asociación, no hay información concreta y no pueden dar a conocer nada sobre este tema.
El objetivo es que niños de entre 9 y 15 años incorporen, de forma “lúdico-virtual”, elementos que fomenten el sentido social de los tributos, condenen las prácticas económicas informales (evasión, contrabando y trabajo no registrado); y se apropien de conocimientos tributarios y actitudes ciudadanas orientadas al bien común. Además, ayudaría a fortalecer estas capacidades en el mismo personal de la AFIP.
El producto a desarrollar es una “aventura gráfica” de entre 10 y 12 horas de duración, en la cual el jugador será un investigador de la AFIP que deberá resolver distintas misiones. El jugador tendrá que descifrar pistas y hallar evidencias que le permitan acusar a un culpable dentro del conjunto de posibles sospechosos. La representación del jugador estará dada por la figura de la investigadora “Martina”.
En cuanto a la idea inicial de plantear un videojuego que enseñe una conducta apropiada frente a situaciones que se dan cotidianamente, puede que los objetivos sean correctos o bienintencionados. Pero la realidad es que hay conductas instauradas en la sociedad desde hace años, y de acuerdo a ese parámetro se deduce el empuje que este proyecto deberá tener para lograr su objetivo. Tal vez el colmo de este videojuego, que tiene un plazo de 360 días para ser desarrollado, sea que se “piratee” y termine vendiéndose una versión alternativa en las veredas de algún barrio de Buenos Aires.
Ver pliego aquí.













