De la teoría, a la práctica: un caso de robo de identidad

Por Nayla Simone
Hernán Guardia se ha convertido en un moroso de riesgo para el sistema financiero, todo sin deberle nada a nadie. ¿Cómo? Son 1.603 los casos de robos de identidad que han llegado a la justicia en 2005, de acuerdo a lo establecido por las estadísticas oficiales proporcionadas por la Procuración General de la Nación.

Son 1.603 los casos de robos de identidad que han llegado a la justicia en 2005, de acuerdo a lo establecido por las estadísticas oficiales proporcionadas por la Procuración General de la Nación. Se trata de personas que se apropian de la identidad de cualquier otro ser humano para utilizarla en beneficio económico propio (pedidos de préstamos, compras de líneas de celular, tarjetas de créditos, autos en cómodas cuotas, etc).

Hernán Guardia se ha convertido en un moroso de riesgo para el sistema financiero, todo sin deberle nada a nadie, luego de que su DNI y su tarjeta de crédito desaparezcan en sus vacaciones en La Feliz en 1997. Si bien hizo la correspondiente denuncia en el momento, por lo cual el banco le repuso su tarjeta y tiempo después logró sacar su nuevo DNI, hubo un falso “Hernán Guardia” sacando créditos y haciendo compras, dejando en ruinas al verdadero.

Así fue que en el año 1999 decidió iniciarle juicio a las cinco entidades bancarias implicadas, tras que ante el intento de comprar un departamento, el damnificado fuera informado de que no podía ser beneficiado por un crédito por aparecer en el Veraz, la conocida empresa que mide el riesgo crediticio. ¿Los bancos implicados? Citibank, Bisel, Bansud, Nazionale del Lavoro y Bañes.

Según indicó el abogado Daniel Monastersky, Guardia no puede solicitar créditos, ni otorgar garantías de ningún tipo, ni comprar líneas de telefonía celular, ni ser titular de tarjetas de crédito, por disposición del Banco Central de la República Argentina. Está impedido de ascender en el ámbito laboral, se le ha quitado su oficina, sus equipos informáticos y funciones específicas, o sea que solamente cobra el sueldo sin posibilidades de ascender ni recuperar funciones laborales. También está impedido de ocupar cargos políticos, asumir obligaciones contractuales en organismos nacionales o internacionales y en el ámbito privado. Todo esto agravado desde el momento en que Cavallo bancarizó al país entero.

La primera acción llevada a cabo fue una denuncia penal por falsificación de documento público, en 1999. La causa quedó archivada en Mar del Plata. El segundo intento tuvo el mismo resultado, y el tercero está actualmente en trámite, y va en contra de los bancos anteriormente nombrados.

Por paradójico que parezca, este caso fue presentado por Eduardo Thill, director general de gestión informática del Ministerio del Interior, en el Foro de Seguridad Pública, organizado por la consultora Prince & Cooke. Si bien el mes pasado el Gobierno nacional se comprometió a finalizar el proyecto para renovar los Documentos Nacionales de Identidad en un plazo de 5 años, luego de que Carlos Blumberg incluyera esta demanda en su polémico petitorio, cuando este medio se comunicó con el Ministerio del Interior, dijeron que por el momento no había información al respecto. El proyecto rondaría en almacenar los datos de cada ciudadano en una base digitalizada con información personal, antecedentes financieros y policiales. Única solución posible a la creciente ola de robos de identidad.

¿Cuáles serían las causas?

Uno de los focos más cuestionados, tiene que ver con la falta de seguridad de la documentación de las personas. Los DNI no son seguros: existen documentos mellizos o duplicados, y son fáciles de imitar. Otra de las cuestiones, tiene que ver con que el sistema de créditos exige cada vez menos requisitos de acreditación de identidad. Y otro punto, la cantidad de bases de datos con información privada sobre las personas que andan pululando por ahí visibles en la Red de redes por accidentes, hackeos o negocios turbios de bases de datos que nunca tienen un culpable ni un porqué.