Cómo bajar el consumo eléctrico de los Data Centers

Sergio Cascante, de Intel, habló sobre la experiencia de la compañía, y los pasos que sieron para reducir la demanda de electricidad en sus 75 centros de datos alrededor del planeta

La incorporación de nuevos equipos informáticos por parte de las empresas apunta a potenciar los recursos disponibles y aumentar la productividad, pero por otra parte, también genera un incremento del consumo de energía. Éste último es un tema crucial a resolver, y en los últimos años la industria IT impulsó varias iniciativas y tecnologías tendientes a reducir la demanda eléctrica.

Sergio Cascante

En este sentido, el 3 de diciembre se realizó en el Hotel Sheraton Primer Congreso Internacional de Medio Ambiente y Tecnología, en el que representantes de distintas empresas hablaron sobre cómo están enfrentando este desafío. Uno de los oradores fue Sergio Cascante, manager service transformation y systems automation & manageability, de Intel, quien expuso algunas de las estrategias que puso en práctica el fabricante.

Cascante se centró en cómo lograron reducir el consumo de energía en sus Data Centers. No se trató de un tema menor para la empresa, si se tiene en cuenta que posee alrededor de 75 centros de datos alrededor del planeta, que poseen 70.000 servidores dedicados al diseño de circuitos.

En diálogo con Canal AR, explicó que en primer lugar hicieron un relevamiento de los equipos, que les permitió identificar que sólo un 30% de la energía que se consume se refiere a aspectos informáticos, y que dentro de ese porcentaje, un tercio corresponde a los servers. La clave para bajar esa cifra residía en aprovechar que en los últimos años la capacidad de los procesadores de Intel creció dramáticamente. “Nos dimos cuenta de que si virtualizábamos podíamos usar menor cantidad de equipos para entregar la misma cantidad de poder computacional”, explicó.

Hicieron un experimento, que dejó a la luz que hoy en día con 21 servidores podían tener la misma capacidad que ofrecían 184 servers en 2005, pasando de 9 racks a uno solo, y usando un 15% menos de energía. Ante este panorama, la firma impuso la política de renovar sus dispositivos cada cuatro años, y de esa forma, evitó incurrir en gastos de nuevos espacios físicos.

¿Qué pasó con el 70% que obedece a cuestiones no informáticas (aire acondicionado, iluminación)? “Más de la mitad se destinaba a enfriamiento, por lo que nos dimos cuenta de que había que hacer algo al respecto”, manifestó Cascante. Tras analizar la situación, encontraron dos puntos clave a solucionar: el diseño interno, que no era el mejor, y que permitían que se mezclara el aire caliente de un servidor con el frío del aire acondicionado.

Ante ese panorama, aplicaron un concepto denominado rack de chimenea, en el que todo el aire caliente es atrapado en la parte de los servidores, se entuba y sale fuera del cuarto. También pusieron en práctica una estrategia de pasillo encerrado-cuarto caliente, lo que les permitió mejoras desde el 20 y 30% en el rendimiento del aire. Pero eso no fue todo: “nos ayudo significativamente a bajar costos de operación”, aseguró Cascante.

Un empleado, una computadora

Intel también evaluó que era necesario que la mayoría de sus casi 90.000 trabajadores migraran de una desktop a una laptop, por cuestiones de productividad y ahorro de energía. Actualmente, el 82% de su personal posee una notebook, y no usan monitores adicionales, y están dotando a las máquinas con discos duros de estado sólido, lo que reducirá el consumo eléctrico.

- ¿En el ámbito corporativo está presente la idea de los beneficios que pueden generar este tipo de prácticas?

- Si la pregunta la hacía hace 5 años, la respuesta era no. Pero en los últimos años se conjugaron dos factores que le dieron preponderancia a este tema. Por un lado, la electricidad sigue siendo un elemento importante de costos en informática, y en segundo lugar, existe una mayor conciencia en torno a lo que tiene que ver con Green IT. Siento que la atención es mucho mayor que hace 5 años.

Esta situación afectó en principal medida a las grandes empresas, que por una cuestión de imagen y responsabilidad social corporativa comenzaron a prestar más atención al cuidado ecológico y de los insumos que utilizan a la hora de fabricar sus productos. De cara a los próximos años, queda que las firmas de nivel medio también empiecen a incursionar en prácticas verdes y de ahorro energético.

“Una empresa que no sea amigable con el medioambiente verá perjudicada su imagen, lo que repercutiría en su rendimiento comercial y financiero”, explicó Cascante. A ello se le suma el tema de los gastos: “Intel tiene costos eléctricos en el orden de los millones de dólares. Por eso, cualquier optimización es dinero que se ahorra”.


Más información: www.intel.com.