La robótica y la conciencia tecnológica después de la pandemia

Escribe Matías Scovotti, CEO y cofundador de Educabot

La suspensión de clases presenciales por la pandemia del coronavirus aceleró la implementación de la educación virtual en todas partes del mundo. Las instituciones educativas se vieron forzadas a comenzar su transformación hacia lo digital o si ya contaban con una iniciativa de este tipo, debieron profundizarla y ampliarla rápidamente. Los docentes debieron adaptarse rápidamente al uso de nuevas herramientas para sostener el proceso de aprendizaje con sus alumnos y, aunque surgieron obstáculos, el resultado es que han podido desarrollar o fortalecer sus habilidades digitales.

Este acercamiento de las instituciones y docentes a la tecnología, si bien en el marco de una situación excepcional e inesperada, los vuelve más permeables para implementar en un futuro cercano proyectos innovadores como la programación y robótica, que desde 2020 estaban planeados como obligatorios en todas las escuelas del país.

Este hábito de escolaridad online también facilita el desarrollo de la conciencia tecnológica en los alumnos. Vivimos en un mundo hiperconectado, cada vez utilizamos más dispositivos y, sobre todo, generamos una enorme cantidad de contenido en Internet, que se traducen en datos que se van almacenando. La creación y manipulación de esos datos va a ser una habilidad cada vez más fundamental para la vida. Aprender robótica y programación permite comprender el lenguaje que ya está presente en las aplicaciones y dispositivos de nuestro día a día y que lo estará aún más en el futuro.

El desafío que tenemos por delante es formar ciudadanos digitales. Lograr que los estudiantes desarrollen capacidades y maneras de pensar para manejarse en un mundo cada vez más tecnológico. Es decir, desenvolverse de manera responsable, informada, segura, ética, libre y participativa, ejerciendo y reconociendo sus derechos digitales y comprendiendo el impacto de éstos en su vida personal y su entorno. No se trata sólo de formar ciudadanos globales, sino de que adquieran habilidades que los ayudarán a prosperar en un entorno laboral altamente técnico y creativo.

Al igual que aprender una lengua extranjera, la programación expande la mente y ayuda a pensar en forma algorítmica, esto significa que nos ayuda a pensar de una forma mucho más ordenada. A través de la robótica, se busca promover en niños y adolescentes la cultura del hacer, como herramienta para el aprendizaje, la exploración y el desarrollo. Formar una nueva generación capaz de emplear la tecnología para encontrar soluciones creativas a los problemas. Pero no solo que aprendan a resolver las actividades y desafíos propuestos por los adultos, sino que también sean ellos mismos los que creen sus propios proyectos a partir de problemáticas reales de su vida diaria.

La especialización técnica y la consciencia tecnológica junto al desarrollo de habilidades como la creatividad, la colaboración, la comunicación y el pensamiento crítico serán cruciales para competir en la economía del conocimiento a escala global.

Las ciencias de la computación, y especialmente la programación y la robótica en el ámbito de la educación, presuponen entonces una implementación innovadora e integral, en un contexto de cambio permanente, en el cual las habilidades relacionadas a las tecnologías digitales son fundamentales para el desarrollo, la inclusión social y la construcción de conocimiento de los estudiantes.

(*) Matías Scovotti: CEO y cofundador de Educabot


Comentarios

Comparte tu opinión con los lectores