La reinvención del perfil profesional en el contexto de "Low Touch Economy"

Escribe Guillermo Bracciaforte, cofundador y COO de Workana

Pese al optimismo con las vacunas, el mundo cambió para siempre y no puede detenerse más, así que continuaremos moviéndonos bajo las reglas de la nueva “low touch economy”. Esto significa, a grandes rasgos, que el distanciamiento social, las restricciones de movilidad y el cuidado de la salud van a ser prioritarias en todos los aspectos del trabajo, el estilo de vida y la convivencia social.

Con base a la experiencia acelerada adquirida el año pasado muchas empresas ya están adoptando un modelo remoto permanente o mixto con menor cantidad de días en oficina en comparación con los que se quedan en el hogar. En Workana cerramos la oficina desde antes que se hiciera oficial la cuarentena, en parte porque ya estábamos bien acostumbrados al teletrabajo, y a su vez por un tema de responsabilidad social.

Durante el 2020, una vez que se sortearon los obstáculos de espacio y herramientas de trabajo, es decir cuando se adaptaron lo más posible los espacios de trabajo a nuestras necesidades en términos de productividad y ergonomía, lo siguiente fue incorporar nuevas formas de trabajar y relacionarse con la empresa y con los clientes de forma remota, valiéndose no sólo de la tecnología sino de habilidades llamadas “blandas”: habilidades de relación, habilidades conductuales e inteligencia emocional en su vida diaria, que han sido fundamentales tanto para los profesionales en relación de dependencia como los freelancers pudieran sortear con éxito la “nueva realidad” y que les permitirán seguir creciendo en sus ámbitos profesionalmente.

Antes hablábamos de trabajo remoto o profesionales freelance y sólo pensábamos en diseñadores y programadores. Hoy en día, instructores de gimnasio, psicólogos, médicos, coaches, contadores, abogados e incluso niñeros se descargan Zoom e Instagram live para poder seguir dando consultas y asesorías por Internet. Y todo indica que, aún cuando pase el riesgo de la pandemia, muchos profesionistas y prestadores de servicios seguirán en esta misma línea por un tema de practicidad y costos.

La Low Touch Economy llegó para quedarse y definirá las vidas de las personas por lo menos uno o dos años más. Por eso algunos expertos coinciden en que se debe aprovechar este momento para “invertir” en la gestión del cambio, e instalar en todos sus colaboradores la competencia de pensamiento creativo e innovador lo más rápido posible, y a su vez ponerlos a trabajar en equipos colaborativos que produzcan ideas posibles de ser testeadas.

Muchos profesionales lograron hacer el cambio de mindset, pero otros deberán trabajar en desarrollar estas “soft skills” para su desarrollo personal y de carrera. Aprender a trabajar con más libertad y lejos del ambiente de trabajo, implica un mayor compromiso y responsabilidad con las tareas, además de la adaptación a la nueva forma de abordarlo. Como profesionales es importante monitorear la nueva realidad y estar alerta a las oportunidades, con foco en la innovación constante, la capacidad de resiliencia y adaptabilidad a escenarios inciertos. Éstas serán claves para que puedan crear el CÓMO quieren trabajar. Sin duda la resiliencia, la flexibilidad, el liderazgo y la innovación aparecen como fuertes tendencias en el futuro.

(*) Guillermo Bracciaforte: co-fundador de Workana


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