"Argentina no tiene todavía un plan coherente industrial"
Por Matías Aizpurúa 18 de Mayo de 2006Tiempo atrás Whitebooks contrató el empleo de la Marca Ken Brown para la fabricación de notebooks por regalia. Canal AR conversó con su fundador, Marcos Kohan, quien contó la historia de su compañía y opinó sobre la política industrial argentina de los últimos años. "No fijaría la opinión en ningún gobierno específico. Sí diría que Argentina no tiene todavía un plan coherente industrial, porque cuando una industria se dispone a avanzar, y eventualmente competir en el mercado internacional, todo el país tiene que estar en marcha. Todos necesitamos de otras industrias", aseveró.
La compra y fusión de empresas es cada vez más frecuente en la era del capitalismo transnacional. En ese contexto, Whitebooks contrató el empleo de la Marca Ken Brown para la fabricación de notebooks por regalia. Para conocer más la histórica firma argentina, Canal AR habló con Marcos Kohan, quien hace más de 50 años dio el puntapié inicial en la vida de Ken Brown.
-¿Cómo llegó a fundar la compañía?
Por el año 1950 tanto yo como mi hermano Julio coleccionábamos discos, éramos entusiastas del jazz y del buen sonido. Yo empecé a diseñar para un técnico gabinetes y amplificadores que él construía. Y entonces comenzamos a tomar contacto con toda la tecnología, que después de la guerra, comenzaba a llegar aquí desde Estados Unidos. Se compraban a los importadores motores, pick ups, y era la época de la válvula. Y la marca tomó mucha popularidad cuando agregamos a nuestros combinados la técnica Fonomatic. Era un oscilador fonográfico que nuestros técnicos habían diseñado y permitía escuchar un disco por los receptores de radio a una distancia de 10 o 15 metros.
| Ken Brown y el poder de los sindicados “Los sindicatos tenían sus exigencias, y debimos soportar muchas huelgas que yo recuerde. Pero en general nuestro personal siempre fue mensualizado, no se pagaba por día, por semana o por quincena. Entonces el empleado estaba realmente integrado e identificado con la compañía. A veces querían trabajar a puertas cerradas cuando consideraban que el paro no era oportuno ni coherente.” |
Yo era comentarista de jazz en una radio, y usaba el seudónimo Ken Brown. Y pude demostrar que ese nombre existía, que estaba publicado y se usaba tanto en diarios como radios. Pudimos registrar la marca y empezamos a fabricar en menor escala los combinados Ken Brown Fonomatic. Desde la fundación de la compañía tuvimos una gran demanda y mucha popularidad. Actualmente debe haber 1.300.000 productos funcionando.
¿Cómo fue la relación de Ken Brown y los gobiernos?
No fijaría la opinión en ningún gobierno específico. Sí diría que Argentina no tiene todavía un plan coherente industrial, porque cuando una industria se dispone a avanzar, y eventualmente competir en el mercado internacional, todo el país tiene que estar en marcha. Todos necesitamos de otras industrias. Y durante el gobierno peronista, y en los otros también, había escasez, mercado negro de materiales, y nos costaba mucho trabajo conseguir las chapas para fabricar los chasis. En la época de la válvula el producto llevaba el chasis de chapa. De manera que tuvimos épocas de desabastecimiento.
| ¿Cómo hacían los televisores hace 50 años? “Cuando llegó venían kits conjuntos. Los comprábamos y los armábamos. Sin embargo, teníamos nuestros propios diseños. Como éramos entusiastas del sonido, pensábamos que el televisor original no ofrecía una mediana o aceptable calidad de sonido. Entonces diseñamos la consola con los parlantes de frente en 1958. Todo fue creado y diseñado por nosotros. Tenemos premios del Inti, de diseño. Me han pedido algunos productos para museos.” |
El país sufrió muchas épocas de desabastecimiento, había cuotas. Los gabinetes necesitaban del aglomerado, y como había una inflación galopante, a veces del 12 o 14 por ciento mensual, los distribuidores retenían el material para ganar más plata. No había entrega, y se paraban las líneas. Era muy peligroso. Por ese motivo todo un país tiene que estar en marcha y para eso tiene que tener un programa. Si yo me dispongo a fabricar algo, tengo que contar con proveedores especializados de diversos rubros.
-¿Por qué en Argentina no llegaron a fabricarse productos sofisticados como los de Estados Unidos?
El problema era que Argentina no ofrecía un mercado para esos aparatos. Los equipos extranjeros de muy alta calidad eran muy elaborados, con un pequeño mercado, pero suficiente. En Argentina no había una demanda tan grande cómo para hacerlos. Sin embargo, nosotros los construimos. Para eso desarrollamos un sistema de carritos para las mesas de trabajo, y eso nos posibilitaba cambiar el programa de fabricación 2 o 3 veces en el día. Eso no es posible cuando hay que organizar las líneas de montaje, requieren preparación y personal que vayan aportando los componentes. Entonces hicimos los carritos, y así podíamos tener tres líneas distintas y construir algunos productos sofisticados.
-¿Qué papel jugaron empresas como Winco?
Winco fue, principalmente, el fabricante del cambiadisco. Nosotros fuimos los principales clientes de Winco, llegamos a absorber miles por mes. Fuimos también (lo digo con modestia) una buena guía para la tecnología porque el cambiadisco al principio tenia algunos defectos, detectabamos los problemas, y transmitíamos con energía las necesidades de corregir tal o cual aspecto técnico. Fue una unidad popular, económica, pero que no tenía las pretensiones de alta fidelidad. No se puede mezclar a Winco con Audinac, que era un colega nuestro muy respetable.
-¿Cómo era la relación con empresas como Audinac u Holimar?
Nosotros sabíamos lo que ellos fabricaban, y ellos seguramente conocían nuestra línea. Creo que nosotros fuimos superiores en popularidad y cantidad. Pero en Audinac había gente capaz y respetada en el mercado. Holimar tuvo su periodo, pero fabricaba unidades a medida, muy sofisticadas y en pequeñas cantidades. Desconozco si todavía continúa haciéndolo. Ellos fabricaban pocas unidades, con características especiales, y a alto precio. Era un mercado muy reducido.
-¿Cómo era la competencia entre Japón y Estados Unidos?
Japón inició la fabricación y Estados Unidos no pudo aguantar la competencia, pero con el correr de los años el gran mercado se trasladó a Asia Pacifico: Hong Kong, China, Taiwan, y Corea entre otros. Las grandes fábricas japonesas, aunque desarrollen sus propios productos, los hacen fabricar en esos países. No resistieron la competencia por problemas de costo. Por ejemplo: nosotros tuvimos un vínculo importante con Ampex, que es una compañía norteamericana muy respetada en el mundo porque fueron los fabricantes de los grabadores de cinta que usaban las radioemisoras, y reconocieron que no podían aguantar la competencia. Hoy mismo no se puede prescindir de oriente, inclusive Japón. Están las compañías de Corea, que son muy importantes. Inclusive las firmas de Corea hacen fabricar en China.
-¿Cuál fue su vínculo con empresas extranjeras?
Tuvimos un vínculo muy importante con Shure, fabricante de las famosas pastillas electromagnéticas. Ellos nos invitaban todos los años a las convenciones de audio de Estados Unidos. Hoy siguen siendo fabricantes muy famosos de los micrófonos y cápsulas fonocaptores. Nosotros fuimos los primeros en incorporar la cápsula magnética, que requería un preamplificador, y eso era realmente el leguaje de la alta fidelidad.
-¿Hizo viajes? ¿Qué rescató de ellos?
Me gratificaron mucho los viajes a China, Japón y Corea, por como respetan al mayor. Viajamos cuando nosotros necesitamos componentes, y luego cuando tuvimos que importar productos terminados, elegidos por nosotros. En los viajes aprendimos mucho, eso fue cuando importábamos casetes. En Corea visitamos una fábrica, y había 200 chicas trabajando en el armado de los casetes. Y le preguntamos al gerente si trabajaban 3 turnos, y el respondió que sólo había 2 turnos. Cuando le preguntamos por unas casillas que había arriba de los puestos de trabajo, nos respondió que eran para que las chicas durmieran allí.
-¿Hay diferencias con Argentina?
Acá usted a veces habla a una fábrica y el gerente de ventas (quizás) salió a almorzar y no le retorna el llamado. Ellos, si usted no le contesta insisten enseguida, y eso habla de la fuerza que tienen. Estoy leyendo que unas compañías japonesas están armando autos en Estados Unidos, y que le están ganando la carrera a las fábricas de ese país. Traen otra tecnología, otro sistema de trabajo.
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