Gestión del talento en la era de la IA: cómo equilibrar propósito, estabilidad y tecnología

Escribe Heidy Bauer, Gerenta General de SONDA Argentina

Llegamos a 2026 con una certeza incómoda para los nostálgicos pero estimulante para los innovadores: la Inteligencia Artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en el nuevo "default" operativo. Y su impacto en el mercado laboral de tecnología no es una ola que viene, sino una marea que ya ha reconfigurado el paisaje. La pregunta ya no es si la IA nos va a reemplazar, sino cómo la usamos para no volvernos obsoletos.

La demanda de talento IT hoy es selectiva y brutalmente honesta. No basta con saber programar; hay que saber integrar la IA en la generación de código. Los perfiles en auge son los que construyen los cimientos y las autopistas de esta nueva era: arquitectos y desarrolladores cloud, especialistas full stack y expertos en infraestructura híbrida capaces de unir el mundo on-premise con la nube. La ciberseguridad, más que una especialidad, es el oxígeno que permite respirar a todo el ecosistema.

¿Quiénes están en riesgo? Paradójicamente, los "tecnológicos" que se resisten a la tecnología. Disminuye la demanda de programadores que no incorporan IA en su día a día, de administradores de infraestructura ajenos al Infrastructure as Code (IaC) o al monitoreo predictivo con machine learning. Las tareas repetitivas, desde el testing manual hasta la generación de reportes básicos, están siendo absorbidas por agentes de automatización. El mensaje es claro: el valor humano ya no está en la repetición, sino en la supervisión, el criterio y la creatividad que se aplica sobre el borrador que nos entrega la máquina.

Esta realidad impone el "upskilling" como condición de supervivencia profesional. No es solo una responsabilidad de la empresa; es un imperativo personal. Aprender continuamente y cuestionar cómo hacemos nuestro trabajo es la única forma de evolucionar. El camino natural del programador es convertirse en un arquitecto de soluciones, alguien con visión sistémica, capaz de pensar en escalabilidad, microservicios y DevSecOps.

La IA también está transformando el liderazgo. Los CTOs y CIOs de 2026 no pueden ser técnicos de trinchera; deben ser estrategas de negocio. La tecnología ya es el core del negocio, y ellos son los "API connectors" entre los bits y los objetivos comerciales, usando la IA para gobernar datos y tomar decisiones informadas.

En cuanto a la formación, la base sólida de una ingeniería sigue siendo invaluable por la estructura mental que aporta, pero el título es solo el punto de partida. Hoy, la experiencia real y empírica pesa más que un currículum lleno de certificaciones teóricas sin horas de vuelo. Las certificaciones suman, claro, porque demuestran esfuerzo y dedicación, pero la cancha se ve en la implementación.

Finalmente, el debate entre propósito y estabilidad no es binario. El talento más demandado se da el lujo de exigir ambos. En un contexto económico desafiante como el latinoamericano, el desafío para las empresas es ofrecer una estabilidad sólida, pero enmarcada en un propósito creíble que motive a construir el futuro, no solo a mantener el presente. La IA es el copiloto, pero la dirección sigue siendo humana.

(*) Heidy Bauer: Gerenta General de SONDA Argentina