Reconfiguración de mercado
24 de Abril de 2026Escribe Enrique Carrier sobre el impacto del aumento del precio de las memorias en el mercado de smartphones
Artículo publicado por Enrique Carrier en Comentarios.info.
No hay dudas de que el auge de la IA está revolucionando distintos ámbitos, desde el laboral al social, pasando por el económico y tantos otros. Pero también impacta en otros sectores con quienes compite por recursos. Es lo que está pasando en la industria tecnológica, que acusa un impacto inesperado en el mercado de las PC y, sobre todo, de los smartphones. A tal punto que empresas que analizan mercados internacionales modificaron significativamente sus proyecciones de ventas de smartphones para este año en las últimas semanas.

En el caso de IDC, a fines de 2025 esperaba para 2026 un mercado global bastante estable, con una caída del 0,9% en unidades. Sin embargo, un par de meses después, esa proyección se transformó en una caída prevista del 12,9%, lo que, de cumplirse, implicaría un volumen de entre 1,1 y 1,2 mil millones de unidades, el nivel más bajo en más de una década. En línea con estas cifras, Counterpoint Research también proyectó una caída del 12% en unidades para este año.
¿Cómo fue que el escenario se deterioró tanto en apenas unos pocos meses? Básicamente, la demanda de infraestructura para IA hizo que los fabricantes de chips de memoria priorizaran la producción de DRAM (utilizada como memoria de trabajo) y NAND (utilizada para almacenamiento) destinada a datacenters de IA, ya que resultan más rentables que el resto. De hecho, para este año se estima que un 70% de la producción de memorias esté destinado a datacenters. Esta reasignación de capacidad ha dejado a la electrónica de consumo con una oferta limitada y, por lo tanto, costos significativamente más altos. La consecuencia es clara: una fuerte suba en los costos de componentes clave como las memorias.
El cambio fue notable. A inicios de 2025 se produjo una salida del ciclo bajista que atravesaron las memorias, luego de un período 2022–2024 con sobreoferta y precios deprimidos. Esto llevó a recortes de producción y ajustes de inventarios que produjeron subas moderadas y graduales. Hasta que a mediados de 2025 comenzó a darse un cambio estructural con la explosión de la demanda de los datacenters para IA y, consecuentemente, una reasignación de la capacidad de producción. Fue entonces cuando los precios de las memorias comenzaron a dispararse. Solo en diciembre, las memorias subieron entre un 80 y un 100% su precio.
La incidencia de esta disparada de precios está lejos de ser menor. Entre DRAM y NAND, las memorias representan entre el 20 y el 25% del costo de fabricación de un smartphone. El impacto en el precio final es significativo, aunque varía según los segmentos: el de gama baja es el más afectado, mientras que se va reduciendo a medida que sube la gama y se incorporan otros componentes de alto costo (pantallas, cámaras, sensores), lo que en cierta medida licúa los mayores costos de memorias.
Lógicamente, no es solo una cuestión de precios en alza, sino también de especificaciones que caen como estrategia para poder absorber semejante aumento de costos. Así, se producen equipos con menos RAM, menos memoria y con algún recorte adicional. Un proceso que algunos denominan “shrinkflation”, consistente en que los fabricantes lanzan nuevos dispositivos con especificaciones reducidas para mantener el mismo nivel de precio.
El segmento de gama baja es el más afectado debido a su alta sensibilidad al precio y sus márgenes mínimos. La crisis de memorias hace que los modelos de menos de 150 dólares sean hoy económicamente insostenibles, lo que podría llevar a una reducción significativa de los volúmenes en este segmento, sin descartar una degradación en sus especificaciones. Es sin dudas la gama más perjudicada, con un impacto en el precio final de entre un 20 y un 30% más. Demasiado para un producto destinado a un segmento muy sensible al precio. La incidencia de los mayores costos se va moderando (relativamente) a medida que sube la gama, hasta llegar a un impacto en costos de alrededor del 10 al 15% en los productos de gama alta. Esto da lugar a una “premiumización”, que ocurre cuando las unidades vendidas disminuyen pero el precio promedio de venta aumenta significativamente, ya que los fabricantes priorizan los modelos de gama alta para absorber los mayores costos de los componentes. Esto permite prever un impulso a los equipos plegables y más “IA ready”. No obstante, a nivel general, este escenario redunda en volúmenes de venta sensiblemente menores, como los proyectados para este año. Ante este cuadro de situación, las marcas más fuertes en el segmento premium capearán mejor el temporal, mientras que aquellas muy dependientes de los productos más básicos se verán fuertemente impactadas.
Se trata sin dudas de una reconfiguración del mercado de smartphones que, aunque se prevé que ingrese en una senda de recuperación modesta en 2027 y más sólida en 2028, no volverá a la estructura de los últimos años.
En el caso argentino, el alza de los precios llega en un momento inoportuno. Entre 2025 y 2026 hubo una baja impositiva muy fuerte: aranceles de importación que bajaron del 16% al 8% y luego al 0%, e impuestos internos que siguieron la misma tendencia, pasando el 19% al 9,5%. Sin embargo, esta reducción del costo impositivo se vio diluida por la suba de los costos internacionales, que impactó con más fuerza en la gama baja, que históricamente representó más de la mitad del mercado total. Esto, combinado con una economía “enfriada” por el apretón monetario se tradujo en cifras preliminares que muestran una baja en el primer trimestre de este año del 16% en volumen comparado con igual período del año anterior. Este escenario también impacta a los operadores, quienes verán demorado el proceso de renovación de equipos aptos para las redes 5G actualmente en pleno despliegue.
El mercado de smartphones se encuentra entonces frente a un cambio estructural cuyos efectos se mantendrán en el mediano plazo, ya que aumentar la capacidad de producción de chips para satisfacer las demandas actuales no es inmediato, con fábricas que demoran algunos años en estar operativas. Se trata de un proceso de reconfiguración global que promete mantenerse en los próximos años.











