La caja de Pandora

Escribe Enrique Carrier sobre las repercusiones de la detención del ex presidente de Arsat

Artículo publicado en Comentarios.info

La detención del ex presidente de Arsat tiene todo para una miniserie de streaming “basada en hechos reales”. Pero más allá de la perspectiva morbosa del asunto, también puede tener impacto más allá de la suerte de los involucrados. Particularmente como factor “imagen” en el proceso hacia la posible privatización de la empresa estatal de telecomunicaciones. Además, pone la lupa sobre la forma en que se otorgaron fondos provenientes del Servicio Universal a Arsat, los cuales terminaron financiando la infraestructura investigada por la justicia.

El caso pegó una acelerada notable la semana pasada, cuando una investigación por faltantes de equipamiento tecnológico (fibra óptica e insumos varios relacionados) en depósitos contratados por la empresa derivó rápidamente hacia un esquema vinculado a presuntas contrataciones amañadas. E, inesperadamente, se le sumaron mucho dinero en efectivo, drogas varias, rosca política y, la frutilla, equipamiento electrónico para espionaje y teléfono satelital —más difícil de interceptar por autoridades locales—. El imaginario del funcionario corrupto al comando de una empresa estatal (en su versión full premium) quedó personificado. Se trata de un factor que juega a favor del proyecto privatizador: hace ver a Arsat como un ámbito propicio para la corrupción usufructuado por “la casta”.

También el Fondo del Servicio Universal (FSU) y los criterios de asignación de entonces podrían quedar bajo la lupa. El Enacom aprobó diversos programas específicos que transfirieron recursos del FSU de manera directa a Arsat. El principal destino de estos fondos fue financiar la extensión, iluminación y ampliación de capacidad de la Red Federal de Fibra Óptica. Y es esa fibra óptica para la REFEFO, o mejor dicho su robo, justamente lo que origina todo.

Todo esto sucede mientras el mes pasado se abrió una puerta en el camino hacia la privatización, por ahora parcial, de Arsat. Fue la media sanción de la Ley Hojarasca (cuyo nombre formal es Proyecto de Ley de Derogación de Legislación Obsoleta), la cual elimina un blindaje legal clave que restringía el ingreso de capitales extranjeros en sectores estratégicos —como las telecomunicaciones—. Falta su paso por la cámara de senadores para que desaparezcan las trabas al ingreso de capital extranjero. Nombres potenciales hubo varios en los últimos tiempos, aunque con poca evidencia pública de interés real.

Probablemente Arsat esté más presente en las noticias en los próximos tiempos. Un simple robo abrió la caja de Pandora. Todavía puede escalar.

(*) Enrique Carrier: Analista de mercado especializado en Internet, informática y telecomunicaciones, con más de 20 años de experiencia en el sector tecnológico. Además, es el editor de “Comentarios”, el newsletter semanal y blog de Carrier y Asociados