La evolución de los datos: del derecho a la privacidad al corazón de la resiliencia digital

Escribe Freddy Saavedra, Senior Director, Product and Solutions Sales Specialist, MultiCountry Latin American Region en Dell Technologies

En 1981, el mundo dio un paso histórico, reconociendo que la información personal merecía protección internacional. Hoy, cuatro décadas después, nuestra realidad digital es muy diferente y más compleja. Para los líderes empresariales, la cuestión ya no es solo cómo proteger los datos personales. Garantizar la integridad de toda la organización ahora requiere estrategias colaborativas, con socios tecnológicos de confianza que permitan a las empresas satisfacer las demandas de un ecosistema digital moldeado por la inteligencia artificial, las crecientes ciberamenazas y una red de conexiones en constante expansión.

Del nacimiento de un derecho a la construcción conjunta de resiliencia


El Convenio 108 —oficialmente titulado Convenio para la Protección de las Personas con respecto al Tratamiento Automatizado de Datos de Carácter Personal— es un tratado internacional histórico firmado el 28 de enero de 1981, que marcó un momento decisivo en la evolución global de la protección de datos. Aunque los fundamentos de esta disciplina se remontan a la década de 1950, este convenio representó un avance significativo hacia salvaguardas internacionales coordinadas para la información personal, en un contexto en el que la informatización recién comenzaba y los desafíos eran fundamentalmente distintos. Hoy, ese hito subraya la necesidad de un nuevo enfoque: pasar del cumplimiento básico a la colaboración estratégica. Las organizaciones que forjan alianzas con líderes tecnológicos están mejor posicionadas para traducir los riesgos emergentes en una gobernanza de datos accionable, fortaleciendo tanto la seguridad como la agilidad en toda la empresa. Este cambio —de decisiones aisladas a alianzas con visión de futuro— permite a los líderes anticipar y abordar amenazas de manera proactiva, en lugar de limitarse a reaccionar.

Del archivo físico a la nube, de la base de datos al algoritmo


La información ya no está detrás de firewalls en compartimentos de un solo silo. Fluye a través de ecosistemas interconectados, influenciado por los rápidos avances en IA. En América Latina, solo el 36% de las organizaciones declara tener estrategias maduras de ciberresiliencia, mientras que el 56% de los líderes admite que sus empresas sobreestiman su capacidad para manejar un ataque a gran escala. La amenaza dejó de ser un riesgo eventual: se volvió una constante. Y lo que antes era “gestión de datos personales” hoy se traduce en “gestión del riesgo digital integral”.

El camino por seguir va más allá de los métodos tradicionales: seguridad integral, gobernanza robusta de datos y enfoques integrados generan un valor duradero. Adoptar soluciones avanzadas, incluyendo la detección de amenazas impulsadas por IA y herramientas de recuperación automatizada, permite a las organizaciones minimizar los tiempos de inactividad, generar confianza y prepararse para los requisitos regulatorios a medida que surgen. En este escenario, la ciberresiliencia no es solo una meta, es una ventaja competitiva. Al integrar infraestructura avanzada y software de protección de datos, las organizaciones logran neutralizar el impacto de los incidentes de seguridad, garantizando la integridad de su operación.

Trabajo colaborativo para proteger los datos de la organización


En 1981, la conversación se centraba en proteger los derechos individuales. En 2026, la realidad exige un enfoque más amplio. Los datos corporativos — hojas de cálculo financieras, modelos de IA, repositorios de clientes, propiedad intelectual, código fuente, algoritmos entrenados, lagos de datos y copias de seguridad — también deben protegerse como activos críticos. No solo contienen información personal, sino que representan el corazón competitivo de un negocio.

Trabajar de la mano de socios tecnológicos estratégicos permite a las organizaciones no solo abordar vulnerabilidades, como el 37% en América Latina que aún carece de protección adecuada para copias de seguridad, sino también responder a amenazas específicas, incluyendo el 78% que reporta ataques directos a copias de seguridad. Juntos, las organizaciones y sus socios crean marcos de privacidad compartidos, fortalecen la resiliencia de extremo a extremo y fomentan entornos seguros donde la continuidad del negocio y la confianza del cliente puedan prosperar.

Una brecha creciente entre capacidades, amenazas y expectativas


Los países de la región están avanzando en alfabetización digital, infraestructura y adopción de IA, pero el progreso es desigual. El estudio ILIA 2025 muestra que, a pesar del entusiasmo, persisten brechas en talento especializado, gobernanza, disponibilidad de datos y capacidad de cómputo, lo que limita la preparación de nuestros ecosistemas. Cuando sumamos que la IA acelera tanto la productividad como la complejidad digital, el desafío se duplica. Aquí, las alianzas estratégicas marcan la diferencia: desbloquean orientación experta, programas de formación e iniciativas de modernización que cierran la brecha entre aspiración y capacidad. Este es un momento único en la historia de la protección de datos. La defensa ya no es solo un tema legal o tecnológico. Es un tema estratégico.

Fortalecimiento de la ciberresiliencia mediante alianzas estratégicas


La evolución de la economía digital demuestra que la protección de datos no es solo un requisito técnico: es un facilitador fundamental para construir organizaciones más fiables, ágiles y preparadas para el futuro. En este camino, cada avance en prácticas de seguridad y gobernanza se convierte en una inversión directa en la fortaleza y sostenibilidad de tu negocio. Además, al construir marcos colaborativos con socios que comprenden la gobernanza de datos y las necesidades únicas de seguridad de la IA, las organizaciones pueden acelerar la adopción responsable mientras gestionan eficazmente el riesgo. Esta mentalidad basada en la colaboración empodera a los directivos para impulsar cambios, prepararse ante amenazas emergentes y liderar sus equipos con confianza.

(*) Freddy Saavedra: Líder de Ventas de Soluciones de Data Center, Dell Technologies MCLA